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Crea tu negocio vendiendo agentes de IA

Lección 3 de 6 · Intermedio · 8 min

Cuánto cobrar por una implementación

Un método para poner precio a tu montaje que no depende de adivinar el mercado: qué se está comparando contigo, qué ancla usar y por qué cobrar poco te hace perder la venta.

Qué vas a lograr

Vas a salir con un precio decidido para tu primera implementación y con el argumento que lo sostiene.

Nadie puede darte tu tarifa: depende de tu país, de tu rubro y de lo que ya vales para esos clientes. Lo que sí se puede dar es el método, y el método empieza por entender contra qué te están comparando.

Contra qué te comparan

Tu prospecto no está eligiendo entre tú y nada. Está eligiendo entre tú, una agencia que le arma un bot conectando herramientas sueltas, y contratar a alguien que conteste el WhatsApp por las tardes.

  • La agencia con herramientas armadas a medida cobra un montaje inicial de varios cientos de dólares y deja una cuenta mensual de licencias sueltas; cuando una de esas piezas cambia, el arreglo lo paga el cliente.
  • La persona que contesta cuesta un sueldo todos los meses, se enferma, renuncia y no trabaja los domingos.
  • Tú cobras un montaje una vez, y el negocio queda con una plataforma sola que paga por plan fijo.

Cuando lo pones en esos términos, tu precio deja de compararse con «lo que cuesta un chatbot» y pasa a compararse con un sueldo. Es otra conversación.

Comparación de tres opciones: una agencia con herramientas sueltas, contratar a alguien que conteste, y un montaje que se cobra una vez sobre una plataforma de plan fijo
Contra qué te comparan de verdad. Puesto así, tu precio deja de medirse contra «lo que cuesta un chatbot» y pasa a medirse contra un sueldo.

El ancla del programa

El escenario ilustrativo del programa usa USD 400 de tarifa de implementación, y es también lo que la calculadora de la página de aliados trae por defecto. No es una tarifa oficial ni un mínimo: es un punto de referencia razonable para una implementación completa de un negocio pequeño. Tú la subes o la bajas.

Tres factores que la mueven, en orden de peso:

  1. Cuánto vale para ese negocio

    Una clínica que pierde tres citas por semana por no contestar a tiempo tiene una cuenta muy clara de lo que le cuesta el problema. Haz esa cuenta con él, en su reunión, con sus números. Tu precio se mide contra eso, no contra tu tiempo.

  2. Cuánto trabajo real hay

    Un negocio con catálogo ordenado y políticas escritas es medio día. Uno que no tiene nada escrito son tres días de sacarle la información a alguien que está atendiendo mientras habla contigo. Cobra la diferencia.

  3. Cuántas veces lo hiciste

    El primero cóbralo más barato de lo que vale y dilo abierto: «es mi primera implementación en tu rubro y por eso el precio es éste». Es honesto, te consigue el caso y a nadie le molesta que le hagan precio por ser primero.

Por qué cobrar poco te hace perder la venta

Es contraintuitivo y es real: un precio demasiado bajo le dice al dueño que esto es un juguete. Si le pides cincuenta dólares por dejarle la atención de su negocio funcionando sola, la conclusión no es «qué barato», es «esto no debe servir para mucho».

Los dos ingresos, otra vez

Recuerda que estás construyendo dos cosas a la vez: el montaje que cobras hoy y la comisión del 25% que ese cliente te va a generar durante sus primeros doce meses. Eso te da margen para ser competitivo en el montaje cuando haga falta cerrar, pero no lo uses como excusa para regalar tu trabajo: el residual dura un año, tu tiempo no vuelve.

Siguiente lecciónLa propuesta que cierraCómo presentar una implementación en una página: la estructura, qué poner primero y por qué la propuesta llega después de la demostración y nunca antes.